Quien empieza a desintegrar sus defectos psicológicos empieza a salirse del círculo vicioso donde se encuentra  metida toda la Humanidad.


Entonces puede conocer otras realidades y conectarse con la humanidad solar.


Todo ser humano lleva dentro una Chispa Divina que se llama Alma o Esencia, y que es la que le impulsa para emprender un trabajo espiritual.


La Esencia o Alma se encuentra atrapada entre todas las maldades o defectos psicológicos.


La maldad que la humanidad encierra adentro está simbolizada por los pecados capitales de los que hablan los antiguos códices: el odio, la envidia, la venganza, la ira, el orgullo, etc.


Estos defectos son los que dominan a la Humanidad y son los responsables del estado lamentable en que se encuentra el planeta Tierra y las gentes que lo habitan.


Todos los días, los defectos afloran y se manifiestan en las gentes  infinidad de veces a través de miles de detalles que pasan desapercibidos.


Las gentes no son capaces de ver que la situación que atraviesan es el resultado de su propia conducta.


Las manifestaciones diminutas de cualquier defecto son su alimento.


Es necesaria la auto-observación para a ver los miles de  detalles negativos.


Detalles negativos son los malos pensamientos, el odio, la envidia contra otras personas, la ambición, la codicia, y muchos otros.


Hay que empezar a desintegrarlos seriamente.


Existe una chispa divina dentro de nosotros llamada la Madre Divina, y con su ayuda podemos desintegrar los defectos.


Por diminuto que sea el detalle se debe pedir a la MADRE DIVINA interna: “Madre mía, desintégrame este defecto”.

 

Con el trabajo de la desintegración de los defectos, la Esencia va creciendo, se va fortificando.

A través de la auto-observación y apelando a la Madre Divina podemos ir despertando y abandonando el círculo vicioso donde se encuentra metida la Humanidad.


Este trabajo es para hacerlo en todo momento, es decir, de instante en instante.


Con este trabajo se adquiere la Castidad Científica y se aprende a amar a la Humanidad.


La desintegración de los defectos y el desdoblamiento astral es el único camino que le queda a la Humanidad.